Muchas personas utilizan ambos términos como si fueran lo mismo, pero gingivitis y periodontitis no son equivalentes. Las dos forman parte de las enfermedades de las encías y suelen comenzar por la acumulación de placa bacteriana, pero no afectan igual a los tejidos ni tienen la misma gravedad. La diferencia principal es que la gingivitis inflama la encía sin destruir el soporte del diente, mientras que la periodontitis ya implica daño en los tejidos que sujetan la pieza dental, incluido el hueso.
Saber distinguirlas es importante porque actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre una inflamación reversible y un problema crónico que, si avanza, puede comprometer la estabilidad de los dientes. Además, no siempre provocan dolor al principio, por lo que conviene no esperar a notar molestias intensas para acudir a revisión.
Qué es la gingivitis y qué es la periodontitis
La gingivitis es una inflamación de la encía causada habitualmente por la acumulación de placa en el margen gingival. Suele manifestarse con enrojecimiento, hinchazón y sangrado al cepillarse o al usar seda o cepillos interdentales. Aunque puede alarmar, en esta fase no hay pérdida de hueso ni destrucción del aparato de soporte del diente, y por eso se considera una fase inicial y potencialmente reversible si se trata correctamente.
La periodontitis, en cambio, es una enfermedad inflamatoria crónica en la que la infección y la respuesta del organismo ya afectan a estructuras más profundas. Aquí no solo se inflama la encía: también se destruyen progresivamente el ligamento periodontal y el hueso que sostiene el diente. Esto puede dar lugar a bolsas periodontales, movilidad dental e incluso pérdida de piezas si no se controla.
Dicho de forma sencilla: la gingivitis afecta sobre todo a la encía; la periodontitis afecta a la encía y al soporte del diente. Esa es la diferencia clínica más importante entre ambas.
Síntomas que ayudan a diferenciarlas
En la gingivitis, lo más habitual es notar:
Sangrado de encías al cepillarse
Encías más rojas o inflamadas
Molestia leve o sensación de irritación
Mal aliento persistente en algunos casos
Muchas veces no hay dolor, y precisamente por eso algunas personas restan importancia al sangrado. Sin embargo, una encía sana no debería sangrar con el cepillado normal.
Cuando la enfermedad progresa a periodontitis, pueden aparecer signos más claros de afectación profunda:
Retracción de encías
Sensación de dientes “más largos”
Separación o movilidad dental
Bolsas periodontales
Mal aliento persistente
Molestia al masticar
En fases avanzadas, desplazamiento o pérdida de dientes
No todas las personas presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. De hecho, la periodontitis puede avanzar durante un tiempo con señales poco llamativas. Por eso las revisiones periódicas y la exploración periodontal son tan importantes.
La diferencia clave: reversibilidad y daño de soporte
Uno de los puntos más importantes para explicarlo al paciente es este: la gingivitis suele poder revertirse, mientras que el daño causado por la periodontitis no se revierte de forma espontánea.
En la gingivitis
Si se elimina la placa y el sarro, y se mejora la higiene oral, la inflamación puede remitir. Es decir, la encía puede recuperar un estado sano si se actúa a tiempo y se mantiene un buen control en casa y en consulta.
En la periodontitis
Aunque el tratamiento puede frenar la progresión, reducir la inflamación y ayudar a estabilizar la boca, la pérdida de inserción o de hueso que ya se ha producido no debe explicarse al paciente como algo completamente reversible. En estos casos hablamos más bien de controlar una enfermedad crónica, evitar que siga avanzando y conservar los dientes en las mejores condiciones posibles.
Por qué una puede convertirse en la otra
La gingivitis no tratada puede evolucionar a periodontitis, pero eso no significa que siempre ocurra en todos los casos ni con la misma velocidad. Influyen factores como la higiene oral, el tabaquismo, la susceptibilidad individual y ciertas condiciones sistémicas. Entre los factores de riesgo más reconocidos están fumar y padecer enfermedades como la diabetes, especialmente si no está bien controlada.
También influye el hecho de que mucha gente retrase la visita al dentista porque el sangrado no duele o porque lo considera “normal”. El problema es que, cuando la enfermedad periodontal avanza, ya no hablamos solo de encías inflamadas, sino de una afectación más seria del soporte dental.
Cómo se tratan y cuándo pedir valoración
El abordaje no es exactamente el mismo. En casos de gingivitis, el tratamiento suele centrarse en la eliminación profesional de placa y sarro, junto con instrucciones de higiene personalizadas para controlar la inflamación y evitar recaídas.
En la periodontitis, además de la higiene y el control de placa, suele ser necesario un tratamiento periodontal más completo, con seguimiento estrecho y reevaluaciones periódicas. El objetivo es detener la progresión de la enfermedad, reducir las bolsas y mantener estables los tejidos. En el propio enfoque asistencial de Clínica Dental Calma se insiste en la importancia de tratar estas patologías cuanto antes y realizar un seguimiento por parte de profesionales de periodoncia.
Conviene pedir valoración si notas sangrado frecuente, encías inflamadas, mal aliento persistente, retracción gingival o sensación de movilidad. Esperar a que aparezca dolor no es una buena referencia, porque las enfermedades periodontales pueden progresar sin molestias intensas en fases iniciales. Detectarlas pronto permite actuar antes de que el problema vaya a más.
Desde este panel puedes configurar el uso de cookies de la web. Las cookies técnicas son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio y no pueden desactivarse. Las cookies analíticas y publicitarias solo se activarán si prestas tu consentimiento. Puedes modificar tus preferencias en cualquier momento.
Cookies estrictamente necesarias
Estas cookies son necesarias para que la página web funcione correctamente y no pueden desactivarse. Permiten funciones básicas como la navegación, la seguridad, la gestión de preferencias de privacidad o el correcto funcionamiento de los formularios.
Si desactivas esta cookie no podremos guardar tus preferencias. Esto significa que cada vez que visites esta web tendrás que activar o desactivar las cookies de nuevo.
Cookies de terceros
Estas cookies nos permiten analizar el uso de la página web, conocer qué páginas se visitan, cómo interactúan los usuarios con el sitio y mejorar su funcionamiento. Solo se instalarán si prestas tu consentimiento.
Proveedor: Google Analytics. Finalidad: medición y análisis del uso de la web.
¡Por favor, activa primero las cookies estrictamente necesarias para que podamos guardar tus preferencias!
Cookies publicitarias
Estas cookies permiten gestionar, medir y personalizar campañas publicitarias, así como mostrar contenidos o anuncios relacionados con los intereses del usuario. Solo se instalarán si prestas tu consentimiento.
Proveedor: Google Ads. Finalidad: medición de campañas publicitarias y remarketing.
¡Por favor, activa primero las cookies estrictamente necesarias para que podamos guardar tus preferencias!