Las aftas en la boca son pequeñas úlceras dolorosas que aparecen en los tejidos blandos, como el interior de las mejillas o de los labios, la lengua o la base de las encías. Aunque suelen ser molestas al comer y hablar, la mayoría son benignas y desaparecen solas.
No todas las llagas son aftas ni existe un único tratamiento válido para cualquier lesión. Observar dónde aparece, cómo evoluciona y si se acompaña de otros síntomas ayuda a decidir cuándo basta con aliviar las molestias y cuándo es necesario acudir al dentista.
¿Qué son las aftas bucales?
Un afta o úlcera aftosa suele ser redonda u ovalada, con un centro blanquecino o amarillento y un borde rojo. Se forma dentro de la boca y no es contagiosa. En ocasiones se nota hormigueo o escozor antes de que la lesión sea visible.
El dolor puede parecer desproporcionado respecto a su tamaño porque la mucosa queda expuesta al roce, la saliva y los alimentos. Una afta aislada no suele indicar un problema grave, pero las lesiones grandes, muy frecuentes o que no cicatrizan necesitan valoración.
¿Por qué salen llagas en la boca?
La causa exacta de las aftas no siempre puede identificarse. A menudo intervienen varios desencadenantes y lo que provoca un brote en una persona puede no afectar a otra.
Traumatismos y roces
Un mordisco accidental, un cepillado agresivo, el borde de un diente, una prótesis desajustada o un aparato de ortodoncia pueden lesionar la mucosa. Si el roce se mantiene, la llaga puede tardar más en curarse; conviene eliminar la causa en lugar de limitarse a aplicar un gel.
Estrés y respuesta inmunitaria
Algunas personas observan más brotes en épocas de estrés, falta de descanso o cambios hormonales. Las aftas recurrentes también pueden relacionarse con una respuesta inmunitaria alterada, aunque esto no significa que todo brote indique una enfermedad del sistema inmunitario.
Déficits nutricionales
La falta de hierro, ácido fólico o vitamina B12 puede asociarse con úlceras recurrentes. No tomes suplementos sin confirmar el déficit: si las aftas se repiten, el profesional sanitario puede valorar tus síntomas y decidir si son necesarias pruebas.
Enfermedades digestivas o autoinmunes
Con menor frecuencia, las úlceras repetidas aparecen junto a enfermedades digestivas, inflamatorias o autoinmunes. La presencia de fiebre, diarrea, pérdida de peso, lesiones en otras zonas o un empeoramiento general justifica una consulta médica además de la revisión dental.
Tipos de aftas
Aftas menores
Son las más habituales. Suelen ser pequeñas, poco profundas y curan sin dejar cicatriz. Pueden aparecer de forma aislada o en pequeños grupos.
Aftas mayores
Tienen mayor tamaño y profundidad, producen más dolor y tardan más en desaparecer. En ocasiones pueden dejar cicatriz, por lo que es recomendable que un profesional confirme el diagnóstico.
Aftas herpetiformes
Aparecen como muchas úlceras muy pequeñas que pueden unirse entre sí. Su nombre describe el aspecto, pero no están causadas por el virus del herpes y no son contagiosas.
¿Cuánto dura un afta?
El dolor de un afta menor suele disminuir durante la primera semana y la lesión acostumbra a cicatrizar por completo en una o dos semanas. Las aftas grandes pueden durar más. Si una úlcera no muestra mejoría, persiste más de dos semanas o vuelve siempre en el mismo lugar, pide cita para descartar otras causas.
Cómo aliviar y tratar las aftas
No existe un remedio que elimine para siempre las aftas, pero sí medidas que reducen el dolor y evitan que la zona se irrite mientras cicatriza.
Medidas seguras en casa
- Evita alimentos picantes, muy ácidos, salados o con bordes duros.
- Elige comidas blandas y templadas si masticar resulta doloroso.
- Cepíllate con suavidad y utiliza un cepillo de filamentos blandos.
- Puedes hacer enjuagues suaves con agua y sal; no frotes ni intentes arrancar la lesión.
- Evita colutorios con alcohol si notas que aumentan el escozor.
- Mantén una buena hidratación.
Tratamiento farmacológico
En farmacia existen geles y productos tópicos para aliviar el dolor. Las úlceras extensas o recurrentes pueden necesitar antisépticos, corticoides tópicos u otros tratamientos prescritos. Antes de utilizarlos, consulta al dentista, médico o farmacéutico, especialmente si tienes otras enfermedades, estás embarazada o tomas medicación.
No apliques alcohol, aspirina, agua oxigenada concentrada ni sustancias cáusticas sobre la llaga. Pueden quemar la mucosa y retrasar la cicatrización.
Cuándo acudir al dentista por una llaga
- La lesión dura más de dos semanas, empeora o reaparece con mucha frecuencia.
- Es muy grande, muy dolorosa o impide comer y beber con normalidad.
- Aparecen fiebre, erupciones, diarrea, pérdida de peso o malestar general.
- Hay muchas úlceras a la vez o también aparecen lesiones fuera de la boca.
- Existe un diente roto, una prótesis o un aparato que roza continuamente.
- La llaga sangra sin motivo, se endurece o siempre surge en el mismo punto.
Una exploración permite distinguir un afta de otras infecciones en la boca o lesiones que requieren un enfoque diferente. Si además notas olor o sabor persistentes, revisa también las posibles causas de la halitosis.
Afta o herpes labial: diferencias principales
El afta aparece dentro de la boca, suele ser una úlcera redonda y no se contagia. El herpes labial se presenta normalmente en el exterior, alrededor de los labios, como un grupo de pequeñas ampollas con líquido. Está causado por el virus del herpes simple y sí es contagioso.
No compartas utensilios ni apliques tratamientos para el herpes sobre una lesión que no ha sido diagnosticada. Si tienes dudas por su aspecto o localización, evita manipularla y consulta.
Revisión de llagas y lesiones en Calma Dental
En Calma Dental podemos revisar una llaga persistente, localizar un roce y valorar el estado de dientes y tejidos. Si una pieza dañada o un borde dental está causando la lesión, nuestro equipo de endodoncia y odontología conservadora en Llíria buscará la solución más adecuada para conservar el diente y proteger la mucosa.